Más allá de las dietas: una nutrición consciente.

Las dietas han determinado buena parte de la forma de nutrición para muchos, hemos aprendido a medir calorías y clasificar alimentos, a fin de obtener el resultado deseado del peso y figura ideal en el menor tiempo posible.
 
Sin embargo, y a la luz de los resultados de desnutrición y efecto rebote de muchas de estas dietas, cada vez más nos cuestionamos si este es el enfoque adecuado. Un bienestar auténtico estaría en reconciliar nuestra relación con la alimentación saludable.
 
Conciliemos nuestro comer cultural, emocional y biológico: comer con la familia y amigos eleva nuestro nivel de bienestar; gestionar las emociones que intervienen en la ingesta, su calidad y cantidad como estrés, tristeza y aburrimiento, para desarrollar herramientas que, ayuden a crear un equilibrio más sano y prestar atención a las señales biológicas de hambre y saciedad son las claves.
 
Las restricciones estrictas sin supervisión profesional pueden aumentar la ansiedad y descompensar el equilibrio natural. 
 
Lo importante es construir un patrón general de buena alimentación, que pueda admitir excepciones esporádicas.