La primavera estación del florecimiento de la vegetación, representa para parte de la población el inicio de las alergias estacionales, condición que afecta la calidad de vida y se convierte en un problema relevante de salud pública. Estas alergias son especialmente desencadenadas por el polen liberado por árboles, gramíneas y otras plantas que, a través del aire entra en contacto con las vías respiratorias de las personas sensibles, induciendo a una reacción del sistema inmunológico, que puede desencadenar la liberación de histamina y otras sustancias inflamatorias y en algunos casos agravar enfermedades respiratorias como el asma..
El diagnóstico de las alergias estacionales se basa en la evaluación clínica y test cutáneos o análisis de sangre, Este proceso es fundamental para establecer un tratamiento adecuado y personalizado. Las estrategias preventivas de mantener el ambiente interior controlado y limitar la exposición al polen, junto al diagnóstico y tratamiento adecuado ayudan a reducir los efectos y mejorar la calidad de vida.
