Manejar información fiable constituye un desafío estratégico para la gobernanza y seguridad sanitarias global.
Informaciones erróneas pueden comprometer la eficacia de las intervenciones de salud pública, mermar la confianza en las instituciones y dificulta la adopción de medidas sustentadas en evidencia científica.
La rápida circulación de información equívoca, extendida por los entornos digitales y las redes sociales, favorece la difusión de sensación de riesgo infundadas, reduce la adherencia terapéutica a programas de inmunización, el consentimiento de intervenciones preventivas, tratamientos, y obstaculiza la gestión de emergencias sanitarias.
Este escenario resalta la necesidad de fortalecer la comunicación estratégica en salud, consolidar capacidades institucionales para la gestión del riesgo y promover mecanismos de cooperación técnica en el marco de la diplomacia sanitaria; porque la infodemia es un determinante que puede empeorar el impacto de brotes epidémicos y otros desafíos médicos amenazas de alcance internacional.
