El calor extremo se ha convertido en una de las amenazas silenciosas para la salud. Cada año, miles de personas requieren atención médica por deshidratación, agotamiento y golpe de calor, condición que puede poner en peligro la vida en cuestión de minutos.
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura y esta supera los 40 °C. En ese momento, órganos vitales como el cerebro, el corazón y los riñones comienzan a verse comprometidos.
Signos y síntomas de alarma
- Temperatura corporal muy elevada.
- Piel caliente, enrojecida y seca.
- Dolor de cabeza intenso.
- Mareos o confusión.
- Náuseas.
- Pulso acelerado.
- Pérdida del conocimiento.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de padecer el evento?
- Niños pequeños.
- Adultos mayores.
- Embarazadas.
- Personas con enfermedades cardiovasculares.
- Trabajadores expuestos al sol
- Deportistas.
Medidas de prevención:
- Beber agua durante todo el día, aunque no tenga sed.
- Evitar la exposición solar entre 11:00 a. m. y 4:00 p. m.
- Usar ropa ligera y de colores claros.
- Permanecer en lugares frescos y ventilados.
- No dejar personas ni mascotas dentro del vehículo.
Ante una emergencia
- Llevar a la persona a un lugar fresco.
- Aflojar la ropa.
- Aplicar paños húmedos o compresas frías.
- Ofrecer agua si está consciente.
- Buscar atención médica inmediata.
El golpe de calor no avisa con tiempo. Reconocer sus signos y síntomas y actuar con rapidez puede salvar una vida. En días de altas temperaturas, hidratarse, protegerse del sol y cuidar a los más vulnerables es la mejor estrategia de prevención.
