Es una condición del neurodesarrollo, caracterizado por diferencias en la comunicación, la interacción social y de patrones de comportamientos repetitivos, intereses restringidos, con manifestaciones distintas entre cada persona. Su abordaje necesita un diagnóstico temprano y apoyo terapéutico personalizado para el beneficio de su desarrollo, estimular habilidades y promover la autonomía. Sin embargo, en el plano psicosocial, el autismo además plantea retos con la inclusión, el acceso a la educación y la reducción del estigma, pues existen barreras que no proceden de la condición clínica, sino del ambiente. Entender esto involucra reconocer tanto las necesidades de apoyo y el valor de la neurodiversidad, suscitando una sociedad más empática, consciente y capacitada para adecuarse a las distintas maneras de experimentar el mundo y su humanidad.
