El frío extremo obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo para conservar el calor.
La vasoconstricción eleva la presión y aumenta el riesgo en personas vulnerables o con antecedentes cardiacos.
Abrigarse, moverse con moderación y evitar exposiciones prolongadas protege la función cardíaca.
El autocuidado en bajas temperaturas es una medida directa de salud cardiovascular.
